viernes, 15 de febrero de 2013

El árbol poeta

Esta mañana he paseado por la playa de Conil. Al entrar desde el pueblo a la arena observé que la primavera ya está a la vuelta de la esquina. Estas flores amarillas así lo advierten. Son "milagrillos" o "vinagrillos", según se nombren en Chiclana o San Fernando. En realidad son Oxalis pes caprae.
 


 
Nada más comenzar a pasear me dí con estas formas tan comunes en la arena mojada. Si se hubiera cometido aquí un crimen seguro que esto se tomaría como las huellas dactilares del autor.
 

 
No me digáis que no es bonito Conil desde la orilla...
 
 

 
Caminando me encontré con algo que está totalmente prohibido: un palangre en la orilla. Imagino que lo pondrían de noche.
 
 

Aún tenía la carnada en los anzuelos. Eran trozos de chocos como puede observarse en estas fotos. 




 
El día estaba fresco pero muy luminoso y sin viento, una delicia para pasear por la playa.


 
Al llegar a La Fontanilla subí a pasear para ver la orilla desde una posición más alta. Hay varias huertas pequeñas junto a la carretera con algunas tunas.
 



Y en ese momento recordé una fotografía que tomé con el móvil hace unos días en Carrefour. Higos chumbos a 5,90 euros el kilo con un cartelito en el que puede leerse R.S.A. Podían haber puesto República Sudafricana, que es de donde proceden, así daría la impresión de que no intentan engañar al respetable, y por otro lado... ¿Qué puñetas hacen unos higos chumbos de tan lejos en la tierra de los higos chumbos ricos, de los reondos y dulces? Creo que se nos va la olla con eso del comercio global.


 
Y volviendo al paseo... esto es la playa desde el parque de la Atalaya. Es una zona preciosa y con unas vistas increíbles.

                                     


 
 
En este parque hay mucha arboleda, esta parte es la que da más al levante. Se ve que el viento de levante influye mucho en nuestras vidas, pero también en otros seres, y si no preguntadle a estos pinos.
 
 
 
Al salir del parque iba caminando muy entretenido cuando tropecé con algo duro, entonces oí una voz a mi lado: ¡Eh! ¿Tú quién eres? Me dijo sorprendido este robot, bizqueando del susto. 


 
Y luego, muy cerca, pude disfrutar de esta estatua que nos recuerda el esfuerzo de las gentes de la mar de Conil. Emociona la posición de esfuerzo, el mismo que debían hacer los pescadores para sacar a la orilla el producto de sus pescas.



Esta es la playa desde esa posición. Hay un poco de bruma, pero aun así se aprecia la belleza de esa costa.


 
Y ya de regreso me fijé en este cortado, puede apreciarse el perfil de la duna fósil sobre la que se asienta este pinar. Ahora es roca dura, pero esta zona fue en su día una inmensa duna de arenas suaves.
 
 
Y parece mentira, pero este paseo tan umbrío y denso está lindando con el pueblo. No es fácil acceder a este sendero, y eso lo hace más atractivo, sobre todo al saber que está tan a la mano y tan escondido a la vez.
 
 
 
Y para terminar, terminando mi paseo, me tropecé con este árbol poeta. Sí, poeta, porque todo el mundo sabe que los poetas usan foulard, como el que viste este pino. Y si no me crees, pincha en este poeta en apuros y lo comprobarás.
 
 
Y nada más por hoy. Os espero en otro paseo playero. Espero que hayáis disfrutado.

11 comentarios:

La Griega de AndaluCái dijo...

Preciosa visita por este lugar y maravillosa la forma de presentarlo...
Saludos desde el sur del sur de Andalucái

Alinando dijo...

Gracias Griega, es un halago, sobre todo viniendo de una artista de la fotografía como tú.

Gitana dijo...

No le puedo decir nada más a tu entrada, es perfect.

Gracias, gracias, gracias. (y ten cuidado con los foulard, que son muy peligrosos jajaja). Un beso.

Abril dijo...

Ayyyy!!! Mi casa, ese parque donde hemos celbrado tantas cosas con tantos amigos: cumpleaños, despedidas...
Y esa pared amarilla que me fascina y que he dibujado muchas veces...
Y una cosa más: ese es el problema, el de los higos cumbos!
Muchas gracias, un beso y nos vemos pronto

Alinando dijo...

Conil se merece muchas entradas en este blog, y más aun sabiendo con cuánto cariño son recibidas. Gracias y besitos Griega, Gitana, Abril...

Pilar dijo...

Preciosa, eres un poeta, no sólo por cómo escribes, sino por como ves.
NO todo el mundo sabe ver cuando mira.

Ana Rivera dijo...

Vaya pedazo de reportaje!, por un momento me has transportado en el espacio a ese trocito de milagro de la naturaleza. ¡no sabemos lo que tenemos!, gracias por haberme hecho disfrutar con el paseo. Por cierto, me encanta el abrazo tan fuerte que le da el viento de levante a los pinos.

Luciérnagacuriosa dijo...

Precioso Antoñin!! Yo que soy tan amante de los paseos por la playa, me encanta ver que hay un homenaje a nuestros rincones. El artículo está escrito con ojos de niño pequeño, llenos de curiosidad y encontrando matices distintos a los de un adulto. Qué bueno que no hayas perdido esa parte de tí. Cuánto encanto he encontrado en todo lo que has escrito y fotografiado. Propongo que algún día el taller de letras hagamos una de esas excursiones todos juntos y hagamos un trabajo conjunto.
Como siempre: Chapó!!!!!

Alinando dijo...

Gracias Pilar, Ana, Luz... me encanta saber que disfrutáis como yo con estos paseitos.Besos.

María Dolores dijo...

Ha sido un auténtico placer compartir tu paseo por la playa. Ja, ja..., los poetas usan foulard.

De aquí en adelante no me pongo a hacer ninguna tarea a cuello descubierto, a ver si así tengo mejor suerte.

Yo te diría que los poetas llevan el alma a los labios y bueno, algunos también escriben endecasílabos, alejandrinos y alguna línea que llaman verso.

Te declaro oficialmente "poeta playero". ¿Qué no vale mi declaración?. Anda, que no, si por cursos que llevo hecho me merezco por lo menos media docena de higos chumbos. ¿De dónde dijiste que procedían?

Muchísimas gracias y un beso,

Loli.

María Dolores dijo...

hechos