miércoles, 4 de agosto de 2010

Costeando de Cádiz a Jerez (pasando por Los Toruños)

Hoy he constatado la importancia que está adquiriendo este blog. Nunca imaginé que llegaría a tanto, y me explico: He recibido una comunicación de un portavoz de la Casa Blanca elogiando la información aportada y pidiéndome asimismo un nuevo post con datos referentes a la influyente zona de Sotogrande ante le inminente visita de la familia Obama a dicha costa gaditana. Por otro lado he recibido también un correo de Mr. Jeb Bush, hermanísimo del expresidente Bush y asiduo de nuestras playas, pidiéndome (después de pelotearme un poco sobre la luminosidad de este mi blog, claro está) que incluya alguna entrada explicando los beneplácitos que reportaría a nuestra economía la construcción de un complejo hotelero en la maravillosa zona, virgen aún, del Palmar. He contestado amablemente a sus peticiones al tiempo que les he enviado como detalle de agradecimiento una receta china, para que cuando puedan degusten a mi salud un maravilloso cohombro de la Caleta.



Supongo que os habrá extrañado el título de hoy, "costeando de Cádiz a Jerez". En realidad es un título homenaje a dos de mis compañeros en esta dificil afición de la escritura: Juan de Cádiz, con quien dí el paseo playero origen de la entrada de hoy, y Loli de Jerez, quien amablemente me ha enviado un maravilloso poema inspirado en las huellas en la arena. Juan de Cádiz y Loli de Jerez... ¿no os ha sonado a cuadro flamenco...? En fin, aquí van algunas de las fotografías tomadas, a ver si os gustan.








Oryctolagus cuniculus, requiem cantin pace. Dicho así parece menos trágico... ¿no? Así es la vida, un continuo ir y venir de ciclos. Este conejito no tiene nada que ver con los que corrían alegremente por otros lares, pero da también muestra de la vida que discurre por el parque natural de los Toruños, donde está situada esta playa. Más de noventa tipos de aves conviven en el mismo.

Y cuando digo "esta playa" me refiero por supuesto a Valdelagrana. El paseo duró unas tres horas, partiendo de la misma Valdelagrana en el Puerto de Santa María hasta el río de San Pedro en las inmediaciones ya de Puerto Real. Si pincháis en esta foto podréis apreciar la ciudad de Cádiz a todo lo largo, en el centro las cúpulas de la catedral de Cádiz.

Habíamos salido a las 7.30 de Cádiz, antes de las 8 ya estábamos caminando sobre la arena, hora idonea para alagunos pescadores.


Y contrastando con la imagen del conejito, la alegría de estos perritos corriendo. Creo que no hay nada más contento que un perro cuando pisa la arena de la playa. Más contentos que un payaso por fuera.



Esto son zosteras marinas, especie de cesped submarino que sale a la superficie después del llamado mar de fondo.




Sí, sé que este sombrero es muy flamenco, pero os aseguro que no lo perdió Juan de Cádiz, ni Loli de Jerez ni Alinando de la Isla, por mumá que no.





Curiosa formación de dunas con las grúas pórticos al fondo. Caminando, caminando nos íbamos acercando a Puerto Real y sus astilleros de Matagorda.




Esto es un mirador en el parque de los Toruños con la universidad al fondo. Si hubiérais estado de senderismo por ahí y os hubiérais asomado al mirador en ese momento, podríais haber visto una especie animal muy rara paseando por su hábitat: los homobípedus playerus.




No, no son los restos de la paella de Villarriba o Villabajo... Son las conchitas que llegan hasta la orilla, entre ellas muchas de navajas, también llamados muergos, abundantes en la zona.




Y aquí por fin el rio San Pedro desde la orilla que no se suele visitar mucho. Es curioso apreciar la cercanía de las viviendas y los barquitos atracados.






Uno de los botes, tan viejo y deslucido como agradable a la vista. Las redes en su interior parecían canas de viejo (comentario de Juan), yo diría que del capitán Nemo o de Neptuno por lo menos.





El mismo bote con otro detalle de la cúpula de la universidad al fondo. ¿Nos ponemos trascendentales? ¿Quién maneja la barca de los miles de jóvenes que se matan a estudiar para después no encontrar nada que valga la pena...?



Agujero de un cangrejo violinista o como lo llamamos por aquí, una boca. Los mariscadores de toda la bahía las sacan de sus agujeros en el fango, no como éste que está en arena, y les arrancan con habilidad la pinza grande, que es en realidad lo único que se consume. Esta es una forma curiosa de mantener el sustento ya que no es necesario sacrificar al animal y la pinza se les reproduce de nuevo con su tamaño original. Mientras comen suelen hacer una especie de bolita con los restos en la arena, es como si jugara a hacer almóndigas. ¿Que no se dice almóndigas? No ni ná, desde 1726, míralo en el diccionario y verás. Y como aquí se ven las huellas del cangrejito, me parece buen momento para enseñaros el poema de Loli:


HUELLAS EN LA ARENA

Hoy he visto huellas en la arena,
rastros de caminantes buscando el sol y el mar.

Sentada junto al mar se pierde la noción
del tiempo . Gime tu recuerdo entre las olas,
la bajamar se lleva el vano intento
de mojarme con agua del ayer.

Buscare un lugar, otra playa donde
dejar la desnudez en la arena mojada.







Gracias Loli por tu regalo.
.
Desde allí podíamos ver bien las estructuras que se están construyendo para el nuevo puente sobre la bahía. Parece ser que habrá cierto retraso en la terminación, no sé. Yo mientras tanto seguiré paseando con las arenas masajeándome los pies.




Y nada más, esta es la playa de Valdelagrana cuando llegamos de vuelta, ya a las 11 h. Fue un bonito paseo. El tiempo se portó y la compañía de Juan, como siempre, fue un añadido muy agradable. Fue suya la propuesta de esta ruta y suyo el acierto, espero repetir. Hasta prontito.












6 comentarios:

genialsiempre dijo...

Jo, cuando quedéis para una rutita así, podíais avisar que apetece mucho.
Por otra parte lo de las colaboraciones es como demasiao...si ya el blog era bueno, encima con los artistas invitados....
Juan de Cádiz, famoso guitarrista y loli de Jerez, bailaora espléndida, !que lujo!!

Alinando dijo...

Pues no es mala idea José María, podríamos hacer una quedada marchera para luego colgar aquí una entrada colectiva. Ah, y las guitarras las dejamos en casita que la humedad les sienta fatal.

María Dolores dijo...

Gracias a ti, haces que entre el sol, el mar y tantas cositas curiosas en nuestras casas y de alguna manera en nuestras vidas.

Para mí, eso de andar tres horas seguidas en principio es mucho, más que nada porque ensayo baile todas las mañanas sobre las 5,30 y ya estaría cansada, pero si llegáis a un acuerdo en el que se pudiera a petición también de algunos de los asistentes alguna paradita o un paseo algo más corto estaría si soy invitada encantada de asistir. En cualquier caso todo en la vida es solucionable porque si volvéis por el mismo sitio si me canso me siento en la arena y ya me vuelvo a unir al grupo cuando volváis. Mi marido iría también. Si lo hacéis entre vosotros los de Chiclana, también lo disfrutaré viéndolo en el blog.

La entrada es una de tus mejores "alinandeces" y los muergos pues pobrecitos pero confieso haberlos cogido y comido, me encantan.

Has hecho que esta entrada sea incluso política, ya sé por qué la alcaldesa de Jerez tiene algún que otro problemilla y es que cualquiera sabe lo que habrá costado estirar la costa hasta aquí.

Aprovecho la entrada para saludar a José María y a ti como de costumbre muchísimas gracias. El blog sigue siendo extraordianario y me pareces un buen fotógrafo.

Loli.

Rosa Campos Gómez dijo...

Buenos textos, buenas fotos. Recuerdo una frase que se decía en Calasparra cuando yo era pequeña, que ya no está de moda, pero que a mí me parece apropiada ahora por concisa y explícita : “¡cuánto salero!” .
Un lujo seguir conociendo aspectos de esa costa tan sugerente y del mirar de quienes la recorren.

María Dolores dijo...

Hola:

Mira que se mojan poquito, con el calor que hace, ya te diría yo si vivieran en Jerez.

Besos a todos los mojados y por mojar.

Loli.

tangai dijo...

Las gaviotas deben conocerte. Y las mojarritas... y los charranes y todo lo que anda, vuela o nada por la bahía.
Me encantaría uno de esos paseos, aunque he de admitir que levantarme a la hora conveniente para poder pisar la playa antes de las ocho...
Me quito el sombrero, y admito que es bueno madrugar para disfrutar de todo lo que fotografías y relatas.

Todas las fotos estupéndas, pero si me permites ( ya que lo trascendental me impone también mucho) me quedo extasiada con la proa del bote meciendo el edificio de la universidad y me hago la misma pregunta que tú. Bueno, te la tomo prestada porque es certera, aunque no como la hipotética respuesta sea cual fuere y la tuviera quién la tuviere... eso si existe. ¡En fin!
Me encanta, un paseo fabuloso.