jueves, 24 de junio de 2010

Loma del Puerco, mañana de San Juan.

En el paseo de hoy os mostraré algunos detalles de la Loma del Puerco. Es la zona de playa donde los hoteles son más recientes con lo que los accesos y paseos están más cuidados. Cuando llegué se estaba regando los jardines aledaños a la bajada a la playa, veréis que el contraluz de los aspersores le da un encanto especial.












Hay dos hoteles en la Loma, Barceló y Riu. Entre ellos y paralelo a la playa hay un paseo por la parte alta de la costa, que no llega a ser acantilado. Junto a ambos hoteles hay dos grandes bolsas de aparcamientos y entre uno y otro está este caminito tan agradable. Hay varios bancos para descansar mirando al mar. En estos días recomiendo que se pasee en las primeras horas o al atardecer debido al calor por no estar tan cerca de la orilla. Las puestas de sol son increíbles desde aquí. Los que no sean de estos pagos recordad que en el atlántico se pone el sol sobre el mar y en el mediterráneo es al contrario, son los amaneceres los que nos regala el sol saliendo del agua.







Este mirador, situado cerca del aparcamiento del hotel Riu, marca una de las bajadas a la playa. Es una bonita construcción en madera y tiene un cartel explicativo. Observad el castillo al fondo.



La bajada es espectacular vale la pena bajar despacito e ir disfrutando de las vistas.








Esta es otra entrada a la playa, entre hoteles. Como norma os puedo decir que aunque no observéis a primera vista accesos a las playas, casi siempre los hay entre hotel y hotel. Es cuestión de tomar caminitos e ir probando. En este caso lo fotografié por la novedad de los cubitos con arena para las colillas. Esta foto es de ayer, hoy os puedo decir que alguien ha vaciado ya los cubitos, han durado poco, qué le vamos a hacer.









Antes de entrar en la playa temí encontrarme las consecuencias de la noche de San Juan. No es muy típico en estas tierras lo de las hogueras playeras pero algunas se hacen. La única muestra de las citadas hogueras fue ésta. Además no tenía ningún resto de basura en los alrededores, y eso me alegró.










El amanecer en la playa siempre es especial. Me llamó la atención la luz asomando entre las palmeras antes de que lorenzo terminara de presentarse.










Este señor observaba la caña haciendo un extraño equilibrio sobre su alter ego. Su reflejo soportaba el peso sin rechistar. Qué cosas.












¿Buscáis conchitas de vez en cuando? Aquí está la mina.













No sé qué tienen las huellas que me fascinan. Solemos ir a la playa cuando está llena de huellas, pero cuando te las encuentras sólo de vez en cuando es como descubrir vida en la luna. Siempre me pregunto cosas de los seres que las apretaron en la arena. Otro día haré un monográfico sobre las huellas. En este caso me recordaron la canción de Chenoa... "Cuando tú vas, yo vengo de allí..."














Cambio de agujas.















Y aquí os presento el mayor descubrimiento que he hecho nunca. Creo que pasaré a la historia por ello. Este es el tubo por donde se llena y se vacia la marea.

















6 comentarios:

genialsiempre dijo...

Cuidado con los paseos entre los hoteles, porque te sientas a descansar en un banquito de esos que retratas y al incorporarte llevas adheridas varias garrapatas, lo sé por experiencia

Peter dijo...

Joé, joé, joé... qué gusto de blog...! Sigue, sigue, sigue, que te lo agradeceremos muchos mortales atados a las impuestas rutinas.... ¿realmente son impuestas...? Bueno, no se... pero tú sigue, sigue, sigue...

Gitana dijo...

De todas las fotos (comentarios adheridos, que no heridos) me quedo con la última, sobre todo por lo que dices.

Me he imaginado el mar salir y entrar por ahí, como cuando quitamos el tapón a la bañera y se forman espirales de aguas con o sin sentido, sin o con dirección.

Esta mañana estuve en la playa leyendo (llegué al árbol, pero hay invasión de hormigas y me declararon persona non grata, así que bajé hasta la arena) "El pan y los Peces", y recogí conchitas como las de tus fotos para hacerme un collar eah! Pero me tendrás que dar las coordenadas exactas de tu bujío de conchas. Am! también ví el barco que comentabas dirección al castillo, que guay!!!

Besos sin hormigas.

Alinando dijo...

Bueno José maría, de la fauna mejor no hablar por ahora...jejeje. Me alegro de que tu rutinas te den al menos para una visita a este rinconcito, Peter Borges, y no te plantees tantas dudas existenciales, disfruta del momento, sea donde sea. ¡Gitana! ¡Que no hay quien te eche de aquí!...y de eso uno se alegra lo que no hay en los escritos.

tangai dijo...

Muestras estas fotos con los comentarios más ingeniosos y originales. Lo del tubo que llena y vacía la manera me ha encantado. Un regalo maravilloso para quien se venga a tu mirador, desde aquí se tienen unas excelentes vistas. Aunque, como ya te comenté, tendré que encontrar el momento para evadirme de tanta rutina y encontrar aquellas conchitas. Me uno a la petición de Gitana.
Un abrazo.

María Dolores dijo...

Esa fotografía en la que el sol apunta a salir entre las palmeras y aún tiene color de luna es una verdadera preciosidad. A veces he pensado que debe haber un instante en el que ambos se encuentran y se miran en silencio dándose paso a la luz y al descanso.

Y pensar que algunos, entres los que estoy yo nos perdemos estas maravillas. Tus paseos son una invitación, al sueño, a la vida, al poema...

Gracias, gracias, gracias!!!!!!!!

Y sigue llevándonos a todos contigo.

Un saludo,

Loli.