domingo, 27 de junio de 2010

Mar de muchos, consuelo de tantos...

Hoy he estado repasando los escritos del "rodillo poético" que se instaló en pasadas ediciones de la exposición de la EMA en Chiclana. Los estoy transcribiendo para luego pasarlos a los compañeros. Pues bien, una de las frases escritas en el mismo me ha hecho mucha gracia, sobre todo porque la reconocí como mía y además está en una ventanita de este blog, es en concreto "mar de muchos, consuelo de tantos...", por eso precisamente he titulado así esta entrada. Bueno, por eso y porque las fotografías de hoy vienen al pelo a esta frase. El verano ya está en plena ebullición y se nota en las playas, sobre todo un domingo a mediodía.






Lo que no viene tanto al pelo es mi reflexión de hoy... o quizás sí, porque estas cosas son intemporales. Veréis, el caso es que he oído hoy en Radio Nacional una genial intervención del profesor Pancracio. Este genio de la filología da unas amenas explicaciones sobre el origen de ciertas palabras y hoy, no recuerdo muy bien a cuento de qué, ha contado una anécdota sobre el escritor Jardiel Poncela. Parece ser que el insigne autor tenía una fobia a todo lo británico fuera de lo común. Cierto día cayó enfermo con una infección y le propusieron como terapia unas inyecciones de la recién descubierta penicilina. Al parecer sabía que dicho descubrimiento era obra de un inglés, con lo que se negó rotundamente a ser víctima de tan maléfica medicina. ¿Y qué creéis que pasó? Pues claro, se murió el buen hombre.

En los talleres que dirige Miguel Angel es muy fácil que se avive la creatividad de los asistentes. Recuerdo una frase que se me ocurrió en uno de ellos para definir la palabra "rencor":

El rencor es una espina en el tronco que crece hacia dentro.

Por cierto. Hoy me he dado cuenta de que hay cantidad de balcones ornados con la enseña nacional rojigualda ¿Alguien sabe cuando puñetas se acabará el corpus?

Pues lo dicho, a seguir disfrutando y enhorabuena a los premiados.




8 comentarios:

tangai dijo...

Po sí, un corpus más largo que un día sin pan. ¡Qué le vamos hacer!, digo yo que acabará algún día.
Me ha gustado la anécdota, la definición del rencor también, yo siempre he dicho que el rencor es el cáncer del alma. Y el odio pa qué hablar.
Todavía no he ido a la playa, la gente me agobia aunque adoro el mar, así que valoro encontrarmelo esta noche.
Un abrazo.

Alinando dijo...

Me alegra saber que estas modestas reflexiones ilustradas encuentran ojos cómplices. Muchas gracias por asomarte y dejar tus opiniones, ayudan a que esto tenga más sentido.

María Dolores dijo...

Todo tiene su encanto, el mar a solas o ligeramente acompañad@ un marco incomparable, pero no me digas que ver a esas familias disfrutando, a esos niños recién mojados comiéndose sus bocadillos de tortilla de patata, a sus abuelas haciendo punto o charlando de la vecina del quinto, a sus padres con el tinto de verano y a sus madres tostándose al sol a la espera de una crema calmante para poder dormir no lo tiene.

Por cierto,, no conocía la frase esa de "mar de mucho consuelo de tantos", es genial, entre otras cosas porque yo estoy entre los tantos.

No veas las ganas que tengo de hundir los pies en las arenas de vuestra playa, vamos que cada entrada tuya es una nueva invitación al verano.

Gracias por compartir tus paseos,

Loli.

genialsiempre dijo...

A mi que la playa me da alergia, me está viniendo de perlas tus entradas, estoy disfrutando de ella sin salir de casa

Gitana dijo...

Me gusta la playa, sí, muchísimo, en invierno y en verano, de día, de noche, para ver atardeceres, pasear, meditar, leer. Para jugar con la arena entre mis manos, para preguntarle al mar, tomar imágenes,... me gusta.

Pero aunque pueda sonar egoísta, me gusta vacía, que pueda cerrar los ojos y sentir como las olas me salpican sin mojarme, sin niños porculeros, sin invasiones de domingueros, sin basura los lunes por la mañana, y a veces... sentarme en un trocito que no tenga huellas.

Eso es.

(Gracias por recordarme todas estas cosas que me gustan) Besos!

Alinando dijo...

Gitana, como habrás observado, sólo hay dos fotos con la playa llena de gente. Estoy contigo en lo que dices, la playa es vida si está vacía. Su vida es inversamente proporcional a las huellas que la hieren.

Maria Dolores dijo...

Pues sí, gitana, me gusta la playa exactamente como a ti y me encanta eso que dices de preguntarle al mar.Por cierto, no había entrado a comentar, sino a volver a ver la playa. Tus preguntas al mar me han recordado mis tiempos de decisiones difíciles, lo mismo que la playa con gente me recordó a las personas de las que hablo en mi comentario. Tal vez sea porque yo he pasado todos los veranos de niña días completos de playa.

Lo cierto es que Alinando está resultando ser un magnífico guía.

Un saludo,

Loli.

Gitana dijo...

Así es Maria Dolores, preguntarle al mar.

Lo que ocurre que un día se cansó de darme respuestas, creo que abusé de él y me dejó a la deriva para que las encontrara en mí,...hizo bien.

Ahora, después de esta separación consentida, he vuelto, y a veces, soy yo la que le da repuestas a él.

Besos.