miércoles, 23 de junio de 2010

Sancti Petri

En el paseo de hoy nos ha acompañado un fiel compañero, lo apreciaréis en la bruma de las fotografías. El citado compañero es ese que nos visita cada verano, ese que no falla, ese que aprieta párpados y afloja voluntades. Sí, ese mismo, el levantito. Hoy os voy a enseñar un poco de Sancti Petri. No confundir con Novo Sancti Petri, esa es otra playa, la zona hotelera. Parece una tontería el matiz, pero no lo es tanto para los turistas que diariamente toman autobuses equivocados por una simple palabrita de más. Pues bien, Sancti Petri es el nombre de una amplia zona que abarca la isla del castillo de Sancti Petri, la playa y la población del mismo nombre creada a mediados del siglo XX para la explotación de la almadraba de atún. Del pueblo ya no queda casi nada, ha sido derribado poco a poco con la excusa del peligro de sus edificaciones en ruinas mientras se afronta el proyecto definitivo de reconstrucción o nueva edificación. En mi pubertad me colaba por sus calles cerradas entonces al público, sus casas y su colegio. Pululaba maravillado al ver los almanaques enquistados en el mes de la partida, la pizarra del colegio aún pintada y algunos cuadernos con los últimos ejercicios escritos de alumnos ya exiliados de su pueblo. Desde aquí le mando un abrazo al compañero Moy, nacido y criado en aquel su paraíso de sepina y cangrejos, poeta de los pies a la cabeza que aún evita pasar por allí debido a una melancolía salada y amarga. No debe ser fácil pisar de nuevo paraisos arrasados. Os recomiendo un libro, el de mi maestro Miguel Angel García Argüez El pan y los peces. Es un estudio detallado de la población de Sancti Petri, su actividad, su gente y su cierre definitivo.





Esta es una vista de la playa, conocida localmente como la playa de lavaculos. A veces la toponimia es muy explícita. ¿Os imagináis una playa con fuertes oleajes donde te puedas lavar tranquilamente el culo? ¿A que no? Pues eso, en esta playa no hay fuertes oleajes.


El poblado está rodeado de marismas. Esta fotografía muestra algunas embarcaciones a las que la marea baja ha dejado en seco.



El famoso castillo de Sancti Petri. Podéis observar que aún continúan las obras de restauración en el mismo. Es evidente su polémico color blanco, nada parecido al que tenía antes de iniciarse la restauración. Al parecer los técnicos alegan que el mortero de cal aplicado tomará en poco tiempo su antiguo color.



Sobre el castillo hay mucha bibliografía, ya que en sus inmediaciones estuvo situado el famoso templo de Melkart, más tarde de Hércules. No os voy a aburrir con datos sobre ese tema, tan sólo os voy a decir que lo del famoso camino de Santiago no es algo nuevo, en la antigüedad se hacían las mismas peregrinaciones en masa, sólo que el destino final era este maravilloso punto de nuestra geografía. Eso nos da una idea de la importancia del citado templo.






¿Y cómo se llevan los materiales hasta el castillo si es una isla? Aquí lo tenéis, con una antigua barcaza militar, hoy dedicada al uso civil, en el que incluso son transportadas las hormigoneras. Y digo yo, si en época de guerra se hace uso de servicios civiles para la defensa nacional como por ejemplo los trenes, se dice que se les militariza... ¿y cuando es al contrario? ¿se podría decir que a esta barcaza se la ha civilizado?



La carretera que lleva al pueblo tiene en paralelo un agradable paseo de madera. En cada acceso a la playa hay un kiosko con sombras muy convenientes en ciertos momentos de lorenzo estival.






Esta estatua de Hércules es relativamente reciente. Señala hacia el hipotético lugar donde estaba situado su templo y ha sido colocada a la entrada del poblado de sancti Petri. Habréis comprobado que cierta parte de su cuerpo tiene un tamaño desproporcionado. Sí, tenéis razón, el brazo también está desproporcionado.







Y esto ha sido todo por hoy. No dejéis de acompañarme, hasta el próximo paseíto.












































5 comentarios:

Pedro dijo...

Si acompañas tus paseos de clases de historia, antigua y reciente, doble placer para los que te seguimos.
¿Te has planteado el convertirte en guía local?

genialsiempre dijo...

Pues mire usted como he conocido la famosa estatua sin llegarme a Santi Petri. Creo que deberás cobrar por el uso turístico e histórico de este blog.

Carmen dijo...

Esto sí que es una visita turística-cultural on line en toda regla. Muy interesante tus apuntes y muy bonitas las fotos.

Un besín.

Gitana dijo...

Ay pupá! ¿Y yo tantos años estudiando y sin conocerte?, bueno, nunca es tarde, nunca.

El domingo por la tarde acabé de la mano de nuestra queria Pipi dando un paseo por el antiguo poblado, bueno, lo que queda de él (te puedes hacer una idea de lo que pienso sobre lo que han hecho allí y lo que se podría haber hecho, en fín). Y tras un ataque de cancrejos y otro de perros, me fué recreando uno a uno los edificios que allí había y contándome historias magníficas de la época de esplendor de Sancti Petri. Quedé impresionada y al volver fuí rápidamente a buscar "El pan y los peces", tantos años en mi casa, delante de mis ojos y sin leerlo, craso error que voy enmendando.

Las cosas buenas, muchas veces, tiene que venir alguien a desccubrírtelas, aún teniéndolas delante de tí, y este ha sido el caso, y para poner la guinda pones esta entrada y hablas del castillo (ya verás como va tomando su color), de su restauración, del poblado,...y todo, regado con ese arte que te caracteriza.

Gracias por esta entrada, (amos, que parece que nos estabas viendo el domingo por allí saltando en tacones de piedra en piedra!) me has aclarado varias cositas, y espero que sigas haciéndolo.

Besos exploradores.

tangai dijo...

¡Con la de veces que paso por allí yendo o viniendo del trabajo!, cuando toca, a según qué horas, el canario me adentra en aquella carretera del poblado. Y siempre pienso... "ojalá pudiera dar un paseo en bicicleta", pero estos del bus no te dejan llevarla... ¡las cosas!
El Hércules, fue una impresión... desproporcionao sí que está... pero digo que habrá estado premeditado...

Un agradable y hermoso paseo. Un abrazo.